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dissabte, 2 de maig del 2015

Los psiquiatras se suman a la abolición del DSM y el CIE y apoyan el modelo de rehabilitación en salud mental 
Infocop | 
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Un amplio grupo de psiquiatras, liderados por el doctor S. Timimi, han enviado una petición formal al Colegio de Psiquiatras de Reino Unido en la que solicitan la abolición de los sistemas de clasificación diagnóstica, CIE y DSM. La petición se ha acompañado de una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org, que, en el momento de redactar este artículo, contaba con el apoyo de más de 1.000 firmantes en tan sólo dos días tras su lanzamiento. En declaraciones a los medios, S. Timimi ha afirmado que: “El proyecto del DSM no se puede justificar, ni en sus principios teóricos ni en la práctica. Tiene que ser abandonado para que podamos encontrar formas más humanas y eficaces de responder a la angustia mental”.
En el comunicado, titulado “No más etiquetas diagnósticas” (No more psychiatric labels), realizan una revisión exhaustiva de los motivos y de la evidencia científica en la que sustentan esta posición, estableciendo las siguientes conclusiones:
  • Los diagnósticos psiquiátricos no son válidos.
  • El uso de los diagnósticos psiquiátricos aumenta la estigmatización.
  • La utilización de diagnósticos psiquiátricos no ayuda a la decisión sobre el tratamiento a elegir.
  • El pronóstico a largo plazo de los problemas de salud mental ha empeorado.
  • Estos sistemas imponen las creencias occidentales sobre los trastornos mentales en otras culturas. 
  • Existen modelos alternativos, basados en la evidencia, para proporcionar una atención eficaz en salud mental.
El escrito, supone una declaración sin tapujos, de lo que estos psiquiatras consideran acerca del quehacer de su trabajo y del futuro de la salud mental. “La psiquiatría se encuentra atrapada en un callejón sin salida”, aseguran en la introducción al texto. La recopilación de estudios científicos sobre epidemiología, las investigaciones transculturales y los ensayos clínicos de eficacia del tratamiento “ponen de relieve hasta qué punto los datos son inconsistentes con el modelo médico dominante, basado en diagnósticos, y considerado como el paradigma organizativo de la práctica clínica”. “El uso continuado de los sistemas de clasificación diagnóstica para la realización de la investigación, la formación, la evaluación y el tratamiento de las personas con problemas de salud mental es incompatible con un enfoque basado en la evidencia, capaz de mejorar los resultados”. Por tanto, “ha llegado el momento de facilitar que la teoría y la práctica en salud mental superen este estancamiento, eliminando los sistemas de clasificación diagnóstica CIE y DSM”.
En relación con la etiología de los trastornos mentales, el comunicado señala que “el fracaso de la investigación científica básica para revelar cualquier disfunción biológica específica o cualquier marcador fisiológico  o psicológico que sirva para identificar un determinado diagnóstico psiquiátrico es sobradamente reconocido”. “La única excepción importante a la falta de apoyo sobre la etiología de un diagnóstico es el trastorno por estrés postraumático, que atribuye los síntomas al resultado directo de un trauma”. Además, existe un amplio cuerpo de evidencia que vincula los episodios psiquiátricos, considerados como más graves, como las alucinaciones auditivas y la psicosis, a situaciones de trauma y abuso, incluyendo el abuso sexual, el físico y el racial, la pobreza, el abandono y el estigma”. Por este motivo, “es importante tratar de comprender las experiencias psicóticas dentro del contexto de la historia de vida de la persona. No hacerlo puede resultar perjudicial porque empaña y añade confusión acerca de los orígenes de las experiencias y conductas problemáticas, teniendo la posibilidad de ser entendidas”.
Los autores del texto se muestran preocupados ante la falta de validez de los sistemas de clasificación diagnóstica y manifiestan que  “el hecho de que la investigación científica básica no haya podido establecer ningún marcador biológico específico para ningún diagnóstico psiquiátrico, pone de manifiesto que los sistemas de clasificación actuales no comparten el mismo valor científico para pertenecer a las ciencias biológicas que el resto de la medicina”. Sin embargo, afirma el comunicado, “nuestra incapacidad para encontrar correlatos biológicos no debe ser vista como una debilidad. En lugar de empeñarnos en mantener un línea de investigación científica y clínicamente inútil, debemos entender este fracaso como una oportunidad para revisar el paradigma dominante en salud mental y desarrollar otro que se adapte mejor a la evidencia.
A este respecto, el documento recoge los estudios y meta-análisis que avalan la eficacia de determinadas intervenciones psicológicas, así como las investigaciones sobre el efecto placebo asociado a los psicofármacos,afirmando que el modelo biologicista en enfermedad mental está obsoleto. El desequilibrio bioquímico en el que se basa el tratamiento farmacológico en salud mental, “no se ha podido demostrar”, según señala.
Asimismo, detallan los graves perjuicios que puede suponer para las personas ser tratadas bajo la perspectiva biológica (la estigmatización, la falta de búsqueda de las verdaderas causas del problema, la confianza ciega en la medicación…), así como los riesgos y la falta de eficacia del tratamiento farmacológico, citando las investigaciones, incluso realizadas por la Organización Mundial de la Salud, que evidencian, al comparar transculturalmente poblaciones de personas con trastorno mental que no habían recibido ningún tratamiento farmacológico con personas con trastorno mental que sí lo habían recibido, que  “los pacientes con trastorno mental, fuera de EE.UU. y Europa, presentan unas tasas de recaída significativamente más bajas y son significativamente más propensos a alcanzar una plena recuperación y menor grado de deterioro a largo plazo, aunque la mayoría haya tenido un acceso limitado o nulo a medicación antipsicótica”.
“En resumen, parece que actualmente contamos con una evidencia sustancial que muestra que el diagnóstico en salud mental, como cualquier otro enfoque basado en la enfermedad, puede estar contribuyendo a empeorar el pronóstico de las personas diagnosticadas, más que a mejorarlo”, señala el documento. “Por lo tanto, la única conclusión basada en la evidencia que se puede extraer es que los sistemas psiquiátricos diagnósticos formales, como el DSM y el CIE, deberían abolirse.
Como alternativa, el grupo de psiquiatras que ha elaborado el documento, propone la implantación de nuevos paradigmas, basados en la evidencia“que pueden ser desarrollados e implementados fácilmente”, e instan a la colaboración y el debate conjunto con otros profesionales de la psicología, sociología, filosofía, medicina, etc. Concluyen su comunicado, enumerando los siguientes “buenos puntos de partida”, tanto en la búsqueda de factores causales como en la realización de la práctica clínica:
  • Etiología: las investigaciones sobre la estrecha asociación entre situaciones traumáticas, sobre todo, en la infancia y adolescencia, y trastornos mentales como la psicosis, dan cuenta de que los factores contextuales deben integrarse en la investigación.
  • Práctica Clínica: Si bien los resultados sobre la eficacia del tratamiento farmacológico no ha mejorado en 40 años de investigación, existen otras alternativas, “en áreas tan diversas como los servicios de psicoterapia, los servicios comunitarios en salud mental, abuso de sustancias e intervención con parejas”, que han incorporado el peso que juega la alianza terapéutica o el apoyo social en la eficacia de la intervención, mejorando la eficacia de las resultados. Determinados movimientos basados en un enfoque de “recuperación” o “rehabilitación”, en vez de en un modelo de enfermedad y de clasificación diagnóstica, así como los programas que defienden un modelo integrado de atención a la salud mental y física, “son buenos ejemplos de cómo la evidencia puede incorporarse para facilitar un cambio de la cultura institucional”.

En definitiva, el texto supone un reconocimiento formal de las aportaciones y de la eficacia de las intervenciones psicológicas, así como del paradigma biopsicosocial y del enfoque basado en la rehabilitación, que defiende esta rama de la ciencia. Lo insólito del documento, es que es un hito que esta afirmación esté siendo avalada por un grupo de psiquiatras, comprometidos con su profesión y preocupados por mejorar la atención que se presta en salud mental.
Se puede consultar el texto completo en el siguiente enlace:


dilluns, 5 d’agost del 2013

LOS CASOS DE DEPRESION AUMENTAN UN 19% EN ESPAÑA DESDE EL INICIO DE LA CRISIS

COP Catalunya INFOCOP 7-6-2013
 Los casos de depresión detectados en atención primaria de salud, han aumentado en España un 19% desde que se inició la crisis, mientras que las situaciones de ansiedad lo han hecho en un 8,4% y los problemas relacionados con el alcohol, un 4,6%, según los datos facilitados en el marco de la celebración del 5è Congrés Català de Salut Mental que se celebra los días 6, 7 y 8 en Barcelona.
 Estos datos, han sido extraídos del estudio “Los riesgos para la salud mental de la crisis económica en España: evidencia en población atendida en centros de atención primaria, entre 2006 y 2010”, publicado en el European Journal of Public Health. La precariedad laboral, los cambios en el sistema de trabajo propios del neoliberalismo, el paro, los desahucios, la inestabilidad social y la pobreza inciden directamente en la salud mental de las personas. Con los actuales recortes en el presupuesto sanitario y social se han minimizado los programas más necesarios, comunitarios y preventivos. Para poder afrontar esta situación, los profesionales proponen potenciar la creación de grupos específicos de ayuda mutua, para personas en situación de paro de larga duración o de desahucio por ejemplo, en los centros de salud y, también, programas de seguimiento individualizados que ayudan a vincular a la persona con un problema de salud mental, con el sistema de salud mental y garantizar el tratamiento. Inauguración del Congreso: Lluis Noguera (director de CosmoCaixa i subdirector de l’àrea de ciència), Josep Clusa (president de la Fundació Congrés Català de Salut Mental i del Comitè Organitzador), Montserrat Grané (representant Departament de Salut) y Josep Vilajoana (decano COP Catalunya) Muchas de las personas que actualmente se dirigen a los servicios sociales de atención primaria, y que lo hacen por causas directamente relacionadas con la crisis, manifiestan tener sensaciones de pérdida de control sobre la propia vida, sentimiento de inutilidad e incluso ideas de muerte, no tanto de suicidio como de que alguna enfermedad ponga fin a su vida. Las personas afectadas por la crisis económica muestran predominantemente síntomas de desesperación, culpa e irritabilidad pero todos estos síntomas remitirían si las condiciones externas se modificaran, según advierte Josep Moya, director del Observatori de Salut Mental de Catalunya. Otra de las propuestas puestas sobre la mesa en el marco de este Congreso, es que los profesionales trabajen conjuntamente con las plataformas ciudadanas que se han creado para ayudar en casos de desahucio o recortes en el sistema de salud. Este es el caso de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Dempeus per la Salut Pública o los yayoflautas, todas ellas organizaciones de ayuda mutua. Esta ayuda les permite salir del aislamiento, sentirse útiles, compartir experiencias y disminuir el sentimiento de culpabilidad, intentando buscar soluciones. Aquellas personas que se agrupan para luchar colectivamente por su situación, explican cómo esto les proporciona una mejoría en su estado de salud y una reducción del consumo de medicación. La sensación de sentirse útiles, acompañados y de establecer lazos, los ayudan a mejorar día a día. Hasta el 8 de junio, el CosmoCaixa de Barcelona acoge el 5è Congrés Català de Salut Mental, un encuentro multidisciplinar de profesionales de la salud mental y las propuestas para afrontarlo. Este encuentro es una iniciativa de la Fundació Congrés Català de Salut Mental, con el apoyo del Col.legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona, el Col.legi de Psicòlegs de Catalunya, el Col.legi de Treball Social de Catalunya, el Col.legi de Metges de Barcelona y el Col.legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya. En el Congreso participan el presidente del Consell Assessor de Salut Mental i Addiccions del Departament de Salut, Pere Bonet, el director de l’Observatori de Salut Mental de Catalunya, Josep Moya, el director de l’Institut d’Investigacions Farmacològiques Mario Negri Sud de Milan y asesor de la Organización Mundial de la Salud, Gianni Tognoni, el profesor de la Universidad de Cambridge German Berrios, y la arquitecta Itziar González, experta en participación ciudadana y resolución de conflictos en el espacio público, entre otros. Josep Vilajoana, decano del COP Catalunya, participa en la apertura y presentación del congreso, representando a los colegios profesionales participantes.

dissabte, 6 d’octubre del 2012

PREVENCION DEL SUICIDIO


Medidas para la prevención del suicidio de la OMS
// fecha de publicación 01/10/2012

Hoy, 1 de octubre, se conmemora el día europeo contra la depresión. Este año, la Asociación Europea sobre la Depresión (European Depression Association, EDA) ha centrado su campaña en “la depresión en el trabajo”.

La depresión constituye el problema de salud mental más prevalente en la población activa: se calcula que el 11% de los ciudadanos europeos ha sufrido problemas de depresión a lo largo de su vida. Inmersos en esta situación de crisis económica, la prevalencia del estrés laboral, los problemas de depresión y los suicidios están experimentando además un notable aumento, por lo que la EDA considera de crucial importancia que los líderes políticos evalúen el impacto de las políticas y legislaciones vigentes en aras de desarrollar nuevas medidas que garanticen la salud y el bienestar psicológico de los trabajadores. Se trata de una medida que no sólo repercute positivamente en la población, sino en la productividad y el crecimiento económico de los países.



Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que el suicidio (en el que la depresión supone uno de los factores de riesgo más importantes) constituye una de las tres causas principales de muerte entre las personas de 15 a 44 años y dado que se espera que su incidencia se dispare en los próximos años, la OMS ha señalado que resulta de interés prioritario que los gobiernos desarrollen estrategias nacionales que contemplen específicamente la prevención del suicidio. Con esta finalidad, la OMS ha publicado un informe, titulado Public health action for the prevention of suicide (Medidas de salud pública para la prevención del suicidio), donde se detallan paso a paso los pilares para la elaboración de estrategias nacionales de prevención del suicidio, entre los que se incluyen:

La identificación de las partes interesadas. La OMS señala la necesidad de que la prevención del suicidio se aborde desde una aproximación multi-sectorial, incluyendo no sólo al sector sanitario, sino también a representantes de otros sectores de la sociedad, como el educativo, el jurídico, el político o el social. A este respecto, los expertos consideran que un buen abordaje de la prevención del suicidio debe dirigirse a los responsables de las políticas sanitarias, al conjunto del personal médico, a los técnicos de emergencias, a los profesionales de la salud mental (psicólogos, psiquiatras…), al profesorado, a las autoridades jurídicas y políticas, a las fuerzas y cuerpos de seguridad, bomberos, etc.
La realización de un informe de evaluación de la situación. Para una adecuada comprensión del impacto del suicidio, es fundamental que los gobiernos elaboren informes donde se evalúe la incidencia de este problema, así como los factores socio-demográficos asociados a la población en riesgo, los métodos utilizados y los motivos que han impulsado a las personas a cometer el acto suicida.
La evaluación de los recursos disponibles y de los necesarios, para poder establecer un plan de acción.
El establecimiento de un compromiso político. De acuerdo a los expertos de la OMS, conseguir el compromiso de los líderes políticos es un paso imprescindible para que las estrategias de prevención del suicidio reciban la financiación adecuada.
La lucha contra el estigma asociado al suicidio. Los gobiernos deben contemplar la necesidad de establecer acciones eficaces para luchar contra el estigma, ya que se sabe que muchas personas que han realizado algún intento fallido de suicidio presentan serias dificultades para acudir a los servicios de ayuda.
El aumento de la concienciación pública.
En lo que respecta a la elaboración de estrategias de prevención del suicidio a escala individual, la OMS subraya la necesidad de la identificación y el tratamiento de los trastornos mentales en la población, así como la puesta en marcha de programas de intervención específicos para personas que han realizado algún intento suicida o se encuentran en situación de riesgo. Según la OMS, una adecuada estrategia nacional de prevención del suicidio debe basarse en la integración de los servicios de salud mental en la Atención Primaria, el aumento de los recursos de salud mental y la mejora de la formación del personal de Atención Primaria en la identificación de los colectivos en situación de riesgo, entre los que se incluyen las personas que presentan depresión, problemas de abuso de drogas y alcohol, trastorno bipolar, psicosis, epilepsia, demencia moderada o dolor crónico, así como los niños y adolescentes con problemas de conducta.


divendres, 11 de maig del 2012

EL NUEVO GOBIERNO DE REINO UNIDO SIGUE APOSTANDO POR LAS TERAPIAS PSICOLÓGICAS


El nuevo Gobierno de Reino Unido, liderado por David Cameron, ha anunciado sus planes de continuar invirtiendo en ayudas económicas para el Programa Improving Access To Psychological Therapies (IATP), cuya finalidad, –tal y como venimos informando puntualmente a través de Infocop Online-, es la de implantar las terapias psicológicas en todo el sistema de salud británico, para el tratamiento de problemas de salud mental comunes, como ansiedad y depresión.

En concreto, el gobierno británico invertirá 70 millones de libras para la continuación del Programa IATP, que lleva en marcha desde el año 2007.
Según han manifestado representantes de la Coalición We Need to Talk, -que comprende diversas y prestigiosas organizaciones y asociaciones de salud mental de dicho país (como British Association for Behavioural and Cognitive Psychotherapies, British Association for Counselling & Psychotherapy, The British Psychological Society, The Mental Health Foundation, Mind, The New Savoy Partnership, Rethink, The Royal College of Psychiatrists, Sainsbury Centre for Mental Health y Young Minds, entre otros), y que fueron los promotores del Programa IATP-, "los servicios de salud mental siempre han sido un blanco fácil para la reducción de presupuestos, por lo que estamos muy satisfechos de saber que el nuevo gobierno ha planificado seguir invirtiendo en estos tratamientos, que son esenciales".

La decisión del nuevo Ejecutivo británico viene avalada por los exitosos resultados que está obteniendo la implantación de este Programa y la gran satisfacción manifestada por parte de los usuarios de los servicios de salud de este país.
De acuerdo a uno de los últimos estudios al respecto, publicado en la revista British Journal of Clinical Psychologytras un año de implantación del programa en la región de Doncaster, de un total de 3.994 pacientes que acudieron a los servicios de Atención Primaria, 2.795 fueron evaluados para descartar problemas de salud mental asociados a su motivo de consulta, y, finalmente, 2.017 participaron en las terapias de atención psicológica. Los resultados de las intervenciones psicológicas muestran unos elevados tamaños del efecto para los problemas de ansiedad y depresión (1,39 y 1,41 respectivamente), con unas altas tasas de recuperación (76% para la depresión y 74% para la ansiedad) y una disminución significativa del riesgo de recaída para estos pacientes. Así mismo, las tasas de abandono fueron muy bajas, -tan sólo 319 personas abandonaron el tratamiento- (Richards y Suckling, 2009).
Fuente:
Mind
Referencia: 
Richards, D.A. y Syckling, R. (2009). Improving access to psychological therapies: Phase IV prospective cohort study. British Journal of Clinical Psychology, 48, 377-396.

LOS ANTIDEPRESIVOS EN CUESTION


¿POR QUÉ LOS ANTIDEPRESIVOS CAUSAN MÁS DAÑOS QUE BENEFICIOS?
// fecha de publicación 
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Los antidepresivos causan más daños que beneficios. Esta ha sido la conclusión de un reciente artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology, que lleva por título: Primum Non Nocere: An Evolutionary Analysis of Whether Antidepressants Do More Harm than Good(Ante todo no hacer daño: un análisis evolutivo sobre si los antidepresivos causan más daños que beneficios).

El artículo ha vuelto a poner sobre la mesa el debate en torno a la utilización de los antidepresivos, tan habitualmente prescritos por los médicos de Atención Primaria y los especialistas en salud mental, y que en los últimos años ha sido objeto de importantes críticas, como la realizada por el equipo de Irving Kirsch (más información aquí). En esta ocasión, ha sido un equipo de investigación de la Universidad de McMaster (Ontario, Canadá), liderado por el biólogo evolutivo Paul Andrews, quién ha lanzado la voz de alarma.
Los autores del estudio han analizado el impacto de los antidepresivos en todos los procesos biológicos del cuerpo humano, concluyendo que, incluso en el mejor de los casos, los beneficios de estos fármacos no son comparables a los riesgos que conllevan para el organismo, entre los que se incluye la muerte prematura en pacientes de edad avanzada.
Según explican los investigadores, hay que tener en cuenta que el mecanismo de acción de los antidepresivos se basa en aumentar los niveles de serotonina en el cerebro, dado su papel regulador del estado de ánimo. Sin embargo, la serotonina es un neurotransmisor involucrado en otros muchos procesos, como la digestión, la coagulación de la sangre, la reproducción o el crecimiento.
De esta manera, y tras analizar el uso de estos fármacos en diferentes estudios, el equipo de Paul Andrews advierte que los antidepresivos conllevan serios efectos negativos en todos estos procesos que normalmente son regulados por la serotonina. Entre estos riesgos, destacan: problemas de crecimiento y desarrollo en bebés, problemas de estimulación sexual y de la función y desarrollo de los espermatozoides en adultos, dificultades digestivas (diarrea, estreñimiento, indigestión...) y dificultades en los procesos de coagulación (sangrado anormal), así como riesgo de accidente cerebrovascular en personas mayores. Además, los datos analizados muestran que las personas mayores que toman antidepresivos tienen una tasa de mortalidad más elevada en comparación con un grupo control.
Para el director del estudio, las pruebas son amplias y evidentes respecto a los efectos nocivos de los antidepresivos. Sin embargo, añade, "hasta ahora los debates precedentes sobre los antidepresivos no tenían en cuenta la evaluación global del efecto de estos fármacos en todo el organismo(...) En este sentido, "tenemos que ser mucho más cautelosos en cuanto al uso generalizado de estos medicamentos", ya que "a millones de personas se les receta antidepresivos cada año, y el saber común acerca de estos fármacos nos hace creer que son seguros y eficaces". No obstante, advierte, los datos de este estudio "podrían cambiar nuestra forma de pensar respecto a estos fármacos tan conocidos". Si ampliamos nuestro punto de vista y evaluamos su efecto global: "se obtiene un beneficio mínimo frente a una importante lista de efectos negativos".
Referencia:
Paul W. Andrews, J. Anderson Thomson, Ananda Amstadter, Michael C. Neale. Primum Non Nocere: An Evolutionary Analysis of Whether Antidepressants Do More Harm than Good. Frontiers in Psychology, 2012; 3 DOI: 10.3389/fpsyg.2012.00117.
Fuente: