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dilluns, 22 d’abril del 2013

EL PODER "CURATIVO" DE LA PALABRA

Josep Fita. La Vanguardia.com Sanidad 17/4/2013.
 Analizamos los efectos positivos del lenguaje a través del prisma de la psicología, el 'coaching' y la espiritualidad.

El ser humano es, en esencia, un animal verbal. Eso quiere decir que la acción de comunicarse la lleva inscrita en su ADN. Quizás sea por ello, por tratarse de algo tan ancestral y a la vez tan cotidiano, que muchas veces no somos del todo conscientes del poder que puede llegar a ejercer la palabra respecto a terceros y a uno mismo. Es posible que el simple hecho de tener esta herramienta tan a mano y de utilizarla casi de manera automática haya ejercido sobre nosotros una falsa sensación de inocuidad, tanto en su vertiente negativa como en la positiva, en relación a todo aquello que verbalizamos. Nada más lejos de la realidad. “La palabra puede ser fuente de curación y crecimiento”, explica a LaVanguardia.com la psicóloga Mercè Conangla, una de las creadoras del concepto de ecología emocional y cofundadora de la Fundació Àmbit. Se ha constatado, relata, que las personas a las que se les administra calmantes y, a pesar de ello, siguen sufriendo – “el dolor se puede aliviar con analgésicos pero el sufrimiento psicológico no”- normalizan sus constantes fisiológicas cuando “alguien que se encuentra cerca de ellas les acompaña con esa palabra tierna. Es muy curativo”. En la técnica de la PNL (Programación Neuro-Lingüística) la palabra también tiene un peso fundamental. El lenguaje, como explica Pablo Mora, psicólogo y responsable del centro Coaching Barcelona, supone en este método uno de sus tres pilares fundamentales. “En lugar de interpretar, suponer, o ponernos en el lugar del otro, gracias al lenguaje es posible averiguar cuál es exactamente la experiencia subjetiva de la persona”. Mediante el uso de la palabra, es posible recopilar información útil para, posteriormente, iniciar el proceso de cambio, “ya sea transmitiendo confianza, motivación, induciendo nuevos estados, modificando creencias, instalando nuevos aprendizajes que mejoren su experiencia subjetiva…”. A través del lenguaje también es factible “reaprender a hacer las cosas de otra manera, obteniendo resultados distintos”, afirma Mora. “Se trata de transmitir a las personas que su situación es reversible”. Así ocurrió, por ejemplo, con uno de sus pacientes. Se presentó en su consulta con un diagnóstico más que dudoso de posible dislexia, elaborado por dos profesionales distintos, y con el uso de la palabra –“y de la hipótesis de que el joven no sufría ninguna patología”- se halló la solución. “Le hice notar, conversando con él, que no tenía ningún problema, sino que se trataba de aprender, en este caso, a leer de otra manera”. Sin duda, en todos los casos la credibilidad del emisor es parte fundamental de la ecuación para que el discurso pueda llegar a tener el efecto deseado. En este sentido, cómo no, el contenido del mensaje, pero también el tono utilizado (las pausas, la comunicación no verbal, etc.), se antojan indispensables para que la fuerza de la palabra alcance su máxima expresión. Válido para uno mismo El poder del lenguaje también tiene su incidencia en el diálogo interior que mantiene todo ser humano consigo mismo. Un discurso mental, éste, que en muchos casos hay que combatir por su tendencia a la negatividad (quizás por la propia naturaleza de la mente humana, que “tiene un lado muy neurótico y difícil”, como explicaba en su día Ramiro Calle). También la experiencia vital puede jugar un papel fundamental en este sentido, y es que “a partir de las palabras que hemos recibido, elaboramos nuestras creencias”, recuerda Conangla. “Y éstas son como el software de nuestro disco duro a partir del cual generamos también emociones”. En ambos casos, se da la paradoja de que el problema y la posible solución tienen idéntica base, la palabra, pero usada de forma antagónica. “Así como nos podemos herir, también nos podemos decir palabras que curan”, recuerda Conangla. Parece obvio, sin embargo, que es más fácil destruir que construir, lo que significa que cuesta mucho menos caer en las trampas que te presenta a menudo la mente que urdir un discurso positivo. “Pero para sentirse bien hay que esforzarse”, explica Jaume Grau, profesor de yoga, con más de 20 años de experiencia, y director de la escuela que lleva su nombre. “Nuestro discurso mental nos condiciona. Hay muchos libros que te dicen ‘tu vida es la suma de tus pensamientos’, ‘es lo que te dices a ti mismo’, pero lo que no te dicen es cómo has de pensar o qué tipo de lenguaje has de utilizar”, lamenta Pablo Mora. El sonido, beneficioso Ya no la palabra, sino un simple sonido o vibración, que vendría a ser la versión más primitiva del lenguaje, puede reportar beneficio al ser humano. Los mantras que se recitan en la práctica del yoga serían un claro ejemplo. “El sonido es algo muy primitivo en la raza humana”, apunta Jaume Grau. “Es algo que nos vincula mucho con lo más profundo de nosotros mismos. Escuchas los pájaros, el agua, la lluvia, los árboles y te producen un efecto. Por eso quizás también buscamos el contacto con la naturaleza, con los orígenes, porque también es una necesidad en parte”, agrega. La casa de la palabra Muchas veces, para que la palabra pueda tener el efecto deseado, hay que fomentar un contexto adecuado. Los gritos, la soberbia, la petulancia… todo son obstáculos que pueden hacer acto de presencia en innumerables ocasiones minando la posibilidad de que la comunicación fluya. Esto lo tienen muy claro en Mali. Según explica Mercè Conangla, en muchos pueblos de este país africano existe una construcción, “hecha con adobe y recubierta con paja y troncos”, a la que se le denomina la casa de la palabra. Es un lugar para dirimir, pacíficamente, posibles disputas. Para empezar, estas casas acostumbran a medir un metro sesenta centímetros de altura. Eso quiere decir que muchas personas que acceden lo primero que tienen que hacer es agacharse (eso les recuerda que si quieren entenderse con los demás deberán ser humildes). Una vez dentro, ambos contendientes se sientan uno enfrente del otro con un tronco como silla. Cuando, preso de la furia que genera la misma discusión, uno de ellos se levanta de golpe para abalanzarse sobre el contrario se da de cabeza con el techo. Eso le recuerda que con la agresividad no se arregla nada y solo se consigue sufrimiento. Seguro que con este antiguo, pero no menos efectivo, sistema será mucho más fácil alcanzar un acuerdo satisfactorio. Y todo ello gracias a que se han dado todos los condicionantes para que la palabra pueda fluir sin impedimentos.

divendres, 11 de maig del 2012

EL NUEVO GOBIERNO DE REINO UNIDO SIGUE APOSTANDO POR LAS TERAPIAS PSICOLÓGICAS


El nuevo Gobierno de Reino Unido, liderado por David Cameron, ha anunciado sus planes de continuar invirtiendo en ayudas económicas para el Programa Improving Access To Psychological Therapies (IATP), cuya finalidad, –tal y como venimos informando puntualmente a través de Infocop Online-, es la de implantar las terapias psicológicas en todo el sistema de salud británico, para el tratamiento de problemas de salud mental comunes, como ansiedad y depresión.

En concreto, el gobierno británico invertirá 70 millones de libras para la continuación del Programa IATP, que lleva en marcha desde el año 2007.
Según han manifestado representantes de la Coalición We Need to Talk, -que comprende diversas y prestigiosas organizaciones y asociaciones de salud mental de dicho país (como British Association for Behavioural and Cognitive Psychotherapies, British Association for Counselling & Psychotherapy, The British Psychological Society, The Mental Health Foundation, Mind, The New Savoy Partnership, Rethink, The Royal College of Psychiatrists, Sainsbury Centre for Mental Health y Young Minds, entre otros), y que fueron los promotores del Programa IATP-, "los servicios de salud mental siempre han sido un blanco fácil para la reducción de presupuestos, por lo que estamos muy satisfechos de saber que el nuevo gobierno ha planificado seguir invirtiendo en estos tratamientos, que son esenciales".

La decisión del nuevo Ejecutivo británico viene avalada por los exitosos resultados que está obteniendo la implantación de este Programa y la gran satisfacción manifestada por parte de los usuarios de los servicios de salud de este país.
De acuerdo a uno de los últimos estudios al respecto, publicado en la revista British Journal of Clinical Psychologytras un año de implantación del programa en la región de Doncaster, de un total de 3.994 pacientes que acudieron a los servicios de Atención Primaria, 2.795 fueron evaluados para descartar problemas de salud mental asociados a su motivo de consulta, y, finalmente, 2.017 participaron en las terapias de atención psicológica. Los resultados de las intervenciones psicológicas muestran unos elevados tamaños del efecto para los problemas de ansiedad y depresión (1,39 y 1,41 respectivamente), con unas altas tasas de recuperación (76% para la depresión y 74% para la ansiedad) y una disminución significativa del riesgo de recaída para estos pacientes. Así mismo, las tasas de abandono fueron muy bajas, -tan sólo 319 personas abandonaron el tratamiento- (Richards y Suckling, 2009).
Fuente:
Mind
Referencia: 
Richards, D.A. y Syckling, R. (2009). Improving access to psychological therapies: Phase IV prospective cohort study. British Journal of Clinical Psychology, 48, 377-396.

divendres, 9 de març del 2012

MAS PSICOLOGIA Y MENOS MEDICACION

LA OCU SOLICITA MÁS TERAPIA PSICOLÓGICA Y MENOS MEDICACIÓN PARA LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN
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La Organización de Consumidores y Usuarios ha hecho público, el pasado 21 de febrero de 2012, los resultados de un estudio sobre la atención en salud mental que se presta en España a las personas con ansiedad y depresión. El estudio, que lleva por títuloMás psicoterapia y menos pastillas, y que aparece recogido en el número 100 de la revista OCU-Salud (disponible aquí), pretende lanzar la voz de alarma sobre la elevada prescripción de fármacos (antidepresivos y ansiolíticos) en nuestro país, a pesar de que "la opción más exitosa y la que debe aplicarse en primer lugar es la psicoterapia basada en determinadas técnicas eminentemente cognitivo-conductuales", y para ello solicita más accesibilidad al tratamiento psicológico, más recursos destinados a este fin y una mayor concienciación social.
Tras entrevistar a un conjunto de pacientes, médicos de Atención Primaria, especialistas en salud mental y gerentes de centros especializados, la OCU ha detectado las siguientes carencias:
  • Se evidencia un enorme retraso y errores en la identificación del problema de salud mental que presenta el paciente hasta llegar al diagnóstico definitivo, con la consiguiente pérdida de tiempo, de recursos y complicación de la sintomatología.
  • El tratamiento psicológico, hoy por hoy, no es una alternativa generalizada, ni se ofrece a todos los pacientes. El médico de Atención Primaria -señala el estudio de la OCU- suele establecer un tratamiento farmacológico, aunque los pacientes deciden abstenerse, "porque recelan demasiado o porque los fármacos les hacen sentir zombies".
  • El bajo porcentaje de pacientes que es derivado a los especialistas en salud mental, tiene que sufrir una lista de espera de entre 2 y 4 meses.
  • Existen importantes diferencias territoriales en la atención en salud mental que se presta en los servicios de salud. En algunas CC.AA. los pacientes acceden a tratamiento psicológico; sin embargo, en otras, son derivados a un psiquiatra, que vuelve a centrar el tratamiento en los fármacos.
Pese a todo, resalta el estudio de la OCU, los pocos pacientes que llegan a recibir tratamiento psicológico "se muestran más agradecidos y son más tendentes a recomendar psicoterapia que fármacos".
A la luz de estos datos, la OCU reclama que se mejore la eficacia de la atención en salud mental que se ofrece para los problemas de ansiedad y depresión, a través de la implementación de tratamientos psicológicos accesibles a todas las personas que los precisen. Para la OCU, esto requiere reorganizar los servicios y aumentar el número de profesionales disponibles. Además, la OCU solicita, entre otras cuestiones:
  • Incidir en la prevención de los trastornos mentales, promocionando la salud, entendida en un amplio sentido.
  • Concienciar a los pacientes sobre el uso responsable del sistema sanitario, haciéndoles ver que cualquier dificultad vital no tiene por qué solucionarse farmacológicamente.
  • Promover entre los médicos una administración responsable de los fármacos,"ajena a las presiones de los pacientes, la industria o la falta de tiempo". La atención de los problemas de ansiedad y depresión debe ajustarse a las recomendaciones basadas en la evidencia, que establecen que el tratamiento psicológico (y en concreto, la terapia cognitivo-conductual) es más eficaz y efectivo para los problemas de ansiedad y depresión.
  • En el ámbito de la intervención psicológica es necesario hacer un esfuerzo cuantitativo (formar a más profesionales) y cualitativo (mejorar el conocimiento y manejo de las distintas terapias aplicables).
  • Mejorar la dotación de los centros de Atención Primaria, ya que suponen la puerta de acceso de un número creciente de personas que acuden a consulta porque presentan dificultades para enfrentar los problemas de la vida cotidiana e incorporar a losespecialistas de salud mental en este nivel de asistencia.
Como ya ha informado Infocop en otras ocasiones, el Reino Unido inició una importante reforma en su sistema sanitario en esta dirección hace tres años. A través del ProgramaImproving Access to Psychological Therapies, incorporó la atención psicológica en los servicios de Atención Primaria de este país, respaldando su reforma en los estudios científicos que avalaban el tratamiento psicológico como primera elección para los problemas de ansiedad y depresión, y en un informe de la London Scholl of Economics (The Depression Report), que establecía las ventajas económicas y sociales de la implementación de estos servicios frente al abordaje farmacológico tradicional.
El éxito derivado de este cambio en su modelo de actuación en salud mental, se ha evidenciado en los buenos resultados y en la gran acogida por parte de los usuarios de estos servicios. No obstante, el gobierno británico y las asociaciones profesionales implicadas en esta importante reforma, han invertido considerables esfuerzos en asegurarse este éxito mediante la incorporación de profesionales cualificados (psicólogos) y debidamente entrenados en la aplicación de tratamientos psicológicos basados en la evidencia científica. Tal y como aparece recogido en un informe publicado por el Departamento de Salud de este país: "los psicólogos juegan un papel fundamental en la implementación de este programa y son esenciales para su éxito" (más información aquí).
Para facilitar este cambio en nuestro país, la OCU aconseja a los ciudadanos a quepresionen para recibir el mejor tratamiento posible"Si sufre ansiedad o depresión en grado leve, no deposite sus esperanzas en los fármacos", concluye el informe.
La OCU entiende que el coste de la generalización de los tratamientos psicológicos se vería ampliamente compensado con la reducción de las bajas laborales por ansiedad y depresión.
El estudio completo de la OCU está disponible en el número 100 de la revista OCU-Salud.
Fuente:

divendres, 17 de febrer del 2012

PSICOFARMACOS EN CUESTION

DESTRUYENDO LOS MITOS SOBRE LOS DIAGNÓSTICOS Y LOS PSICOFÁRMACOS EN SALUD MENTAL// fecha de publicación  Enviar   Imprimir


La publicación The New York Review of Books, especializada en la revisión de libros y obras recientes, ha editado una interesante y aguda reflexión sobre la imparable creación de categorías diagnósticas de trastornos mentales y el aumento del consumo de psicofármacos a escala mundial.Marcia Angell, autora de los artículos titulados The Epidemic of Mental Illness: Why? (La epidemia de la enfermedad mental: ¿por qué?) y The Illusions of Psychiatry (Los engaños de la psiquiatría), reflexiona sobre la validez de la teoría que reduce la explicación de los trastornos mentales a simples desequilibrios bioquímicos y sobre los intereses de la industria farmacéutica en perpetuar este modelo y en ampliar las categorías diagnósticas de enfermedad mental, basando su análisis en las conclusiones y datos aportados por tres diferentes investigadores de nuestro tiempo:


  • Irving Kirsch, psicólogo y prestigioso investigador de la Universidad de Hull en el Reino Unido, así como autor del libro The Emperor’s New Drugs: Exploding the Antidepressant Myth (Los fármacos nuevos del emperador: destruyendo del mito de los antidepresivos).
  • Robert Whitaker, periodista de investigación experto en el área de la medicina y la ciencia y autor del libro Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs, and the Astonishing Rise of Mental Illness in America (Anatomía de una epidemia: panaceas, psicofármacos y el impactante ascenso de la enfermedad mental en EE.UU.).
  • Daniel Carlat, psiquiatra de la ciudad de Boston, autor de un blog y colaborador ocasional en un periódico digital, que ha lanzado al mercado otro polémico libro tituladoUnhinged: The Trouble with Psychiatry—A Doctor’s Revelations About a Profession in Crisis (Los trastornados: El problema con la psiquiatría- las revelaciones de un médico relacionadas con una profesión en crisis).
En su artículo, Marcia Angell da cuenta del incremento exponencial de diagnósticos de enfermedad mental en EE.UU. desde finales de los 80, coincidiendo con la aparición en el mercado del Prozac. Durante el periodo comprendido entre 1987 y 2007, el número de estadounidenses que percibió prestación social por incapacidad asociada a un trastorno mental aumentó más del doble y en el caso de los niños, los trastornos mentales aumentaron 35 veces más durante ese mismo periodo de tiempo, convirtiéndose en la primera causa de discapacidad infantil, por encima de la parálisis cerebral o el Síndrome de Down. Desde la aparición de los primeros antidepresivos en el mercado, el número de personas que recibió tratamiento para la depresión se triplicó en tan sólo 10 años, alcanzándose cifras astronómicas en la actualidad, donde 1 de cada 10 estadounidenses mayores de seis años toma antidepresivos. Respecto al aumento del consumo de fármacos para tratar la psicosis, las cifras son aún más alarmantes: la nueva generación de antipsicóticos -Risperdal, Zyprexa (olanzapina) o Seroquel (quetiapina)- se han convertido en líderes de venta, por encima de cualquier otro fármaco para tratar dolencias físicas, incluso los medicamentos destinados a disminuir el colesterol.
Teniendo en cuenta que, según el modelo en el que se fundamenta la terapia farmacológica actual de la enfermedad mental, los trastornos vienen determinados biológicamente y no son resultado de influencias ambientales, con un agudo sentido crítico, la periodista Marcia Angell se pregunta: "Estas cifras, ¿se corresponden a un aumento real de la prevalencia de trastornos mentales? (...) Según Angell, si los psicofármacos realmente funcionan, "lo esperable sería observar una reducción de estos problemas, no su aumento exponencial".
La autora, tras revisar los libros publicados de Irving Kirsch, Robert Whitaker Daniel Carlat, señala que estos investigadores, si bien proceden de ámbitos dispares (psicología, periodismo de investigación y psiquiatría), comparten gran parte de sus conclusiones y documentan su argumentación en datos objetivos y estudios científicos.
Tal y como destaca la periodista del New York Review of Books, los tres autores coinciden en alertar acerca del preocupante hecho de que las compañías farmacéuticas hayan empezado a determinar qué es lo que se puede considerar enfermedad mental y cómo debe ser diagnosticada y tratada, y todos ellos advierten de la puesta en marcha de medidas abusivas y agresivas de venta de psicofármacos, legales e ilegales, y que muchos profesionales llegan a calificar de "sobornos".
Además, señala Marcia Angell, todos ellos cuestionan la teoría de que la enfermedad mental está causada por un desequilibrio químico cerebral, que los fármacos pueden corregir. Tal y como recogen los autores en sus respectivas obras, después de décadas de investigación, los resultados científicos evidencian que la teoría del desequilibrio químico para explicar las enfermedades mentales no se sostiene. Es más, según establece Whitaker, en base a los resultados de técnicas de neuroimagen en pacientes con trastorno mental en tratamiento farmacológico: "Antes del inicio del tratamiento farmacológico, los pacientes diagnosticados de esquizofrenia, depresión o cualquier otro trastorno psiquiátrico no presentan estos famosos desequilibrios químicos. Sin embargo, una vez que una persona inicia el tratamiento farmacológico, que de una manera u otra abre una llave en la mecánica habitual de la transmisión neuronal, su cerebro empieza a funcionar de maneraanormal". Por su parte, Daniel Carlat hace referencia a la teoría del desequilibrio químico como un mito (que califica de conveniente ya que destigmatiza la enfermedad mental) y Kirsch, tras realizar una interesante línea de investigación centrada en la depresión, concluye que "parece fuera de toda duda que la explicación tradicional de la depresión como un desequilibrio químico en el cerebro es sencillamente errónea".
No es la primera vez que se pone en duda el modelo farmacológico que impera en nuestros días para tratar los trastornos mentales, ni que se advierte sobre el peligro de que la industria farmacéutica haya comenzado a adquirir demasiado poder e influencia en la forma de determinar qué es lo que puede considerarse enfermedad mental y cómo tratarla. En esta línea, el Premio Nobel de Química de 2009, Thomas Steitz, denunció a los medios de comunicación que los laboratorios farmacéuticos "prefieren centrar el negocio en medicamentos que sea necesario tomar durante toda la vida". Este prestigioso investigador advirtió, en una rueda de prensa celebrada en nuestro país el pasado mes de agosto de 2011, que las compañías farmacéuticas (que son las que subvencionan gran parte de las investigaciones) eran las primeras interesadas en cronificar la enfermedad, mostrándose tajante en sus declaraciones: "Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure(ver más información aquí).
Durante los dos últimos años, las voces de científicos, investigadores, médicos e incluso cineastas sobre este fenómeno han ido sumándose. Junto a las obras de los autores mencionados y las declaraciones del Premio Nobel de Química 2009, cabe destacar también el documental Orgasm Inc., de la reconocida directora estadounidense Liz Canner, estrenado en 2011, donde se exploran los intereses de la industria farmacéutica para la creación de un nuevo trastorno: la disfunción sexual femenina. Liz Canner realizó un seguimiento e investigación de los pasos de diferentes compañías famacéuticas en su camino por lograr ser las primeras en lanzar al mercado un producto que prometía solucionar el problema de la disfución sexual en las mujeres, y que fuese aprobado por la agencia encargada de la regulación de medicamentos en EE.UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA). La creadora de este documental recogió interesantes testimonios de representantes de las compañías farmacéuticas, mujeres sometidas a estas pruebas, médicos, ginecólogos y psicólogos, aportando una amplia y esclarecedora visión del tema.
Dado el protagonismo que están alcanzando estas voces, que alertan de la necesidad de un giro en la atención que se presta en salud mental y que ponen en duda la validez del modelo de atención basado en la administración de fármacos, Infocop dedicará los próximos días al análisis de los planteamientos de estos investigadores, a través de los siguientes artículos:
Irving Kirsch, devoto del método científico en investigación, plantea la duda de si los antidepresivos realmente funcionan y pone a prueba su eficacia a través de un interesante proyecto de investigación, cuyas revolucionarias conclusiones suponen un cambio radical en la interpretación que se venía haciendo hasta la fecha de los resultados de los ensayos clínicos en depresión. Robert Whitaker se centra en los efectos de los fármacos psicoactivos en el organismo y se pregunta, con gran sentido crítico, si éstos mejoran o, por el contrario, resultan perjudiciales para la salud, recopilando datos de investigaciones y otros testimonios. Por su parte, el psiquiatra Daniel Carlat habla sin tapujos sobre la alianza de la psiquiatría con la industria farmacéutica y su manipulación sobre lo que debe considerarse o no enfermedad mental.
Fuente:
Referencias:


Irving Kirsch (2010). The Emperor’s New Drugs: Exploding the Antidepressant Myth. Basic Books, 226 pp.
Robert Whitaker (2011). Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs, and the Astonishing Rise of Mental Illness in America. Crown, 404 pp.

Daniel Carlat (2010). Unhinged: The Trouble with Psychiatry—A Doctor’s Revelations About a Profession in Crisis. Free Press, 256 pp.

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diumenge, 22 de maig del 2011

8 DE CADA 10 PACIENTES CON DEPRESIÓN ABANDONA LA MEDICACIÓN


El 78% de los pacientes con depresión abandona el tratamiento farmacológico antes de tiempo. Ésta es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revistaEuropean Psychiatry y realizado en España, con una muestra de 7.525 pacientes.

El estudio ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y del Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP) Jordi Gol de Lleida, con el objetivo de evaluar la adherencia de los pacientes al tratamiento farmacológico de la depresión, así como los aspectos asociados al abandono del mismo. Para ello, y durante un periodo de 3 años, los investigadores realizaron un seguimiento del cumplimiento de la medicación a los pacientes que comenzaban un tratamiento antidepresivo.


De los datos obtenidos en el estudio, se observa que apenas un 22% de los pacientes evaluados consiguió mantener el tratamiento durante el periodo recomendado (esto es, un mínimo de 6 meses), mientras que la mayor parte (el 78%) abandonó el tratamiento antes de cumplir ese plazo, siendo el porcentaje de abandono más alto durante los primeros cuatro meses. Se observó también que los hombres presentaban más riesgo que las mujeres de abandonar el tratamiento farmacológico de manera temprana, ya que el 50% de los hombres manifestó haber dejado la medicación después de dos meses y el 50% de las mujeres después de tres meses.
Los resultados de esta investigación, -con un porcentaje de abandono del tratamiento antidepresivo del 78% de los casos-, ponen en entredicho el modelo asistencial que se presta habitualmente en nuestro país, excesivamente medicalizado y biologicista, y donde no se tiene en cuenta la participación del paciente en la toma de decisiones sobre su tratamiento.
Una tasa de abandono tan elevada cuestiona gravemente, además, la pertinencia de esta estrategia de intervención (el tratamiento farmacológico) como el abordaje de primera línea para la depresión. Más si cabe, si tenemos en cuenta que existen otras alternativas, como el tratamiento psicológico y, en concreto, la terapia cognitivo-conductual, que ha demostrado una eficacia igual o superior para el tratamiento de la depresión y que supone menos riesgos para la salud y menos efectos secundarios -véanse los recientes metaanálisis de Kirsch (2008), Khan (2002) y Fournier (2010)-.
Como ejemplo práctico, en el Reino Unido, uno de los países que ha sido pionero en la introducción de la intervención psicológica para los pacientes con problemas de salud mental (ansiedad y depresión) en Atención Primaria, los estudios publicados muestran que el éxito de estas intervenciones supera con creces al abordaje tradicional. Así, de acuerdo a los últimos datos publicados en la revista British Journal of Clinical Psychology, de un total de 2.017 pacientes que participaron en los programas de intervención psicológica, tan sólo 319 abandonaron el tratamiento, lo que supone el 15% del total. Entre los beneficios de la terapia psicológica, los autores señalan la eficacia en la reducción de síntomas asociados a los problemas de ansiedad y depresión, la disminución del riesgo de recaída de estos pacientes, el mantenimiento de los resultados a largo plazo y las altas tasas de recuperación alcanzadas, evitando la cronificación del trastorno y disminuyendo, consiguientemente, el número de visitas al médico (Richards y Syckling, 2009).
Las conclusiones de estos estudios, en su conjunto, ponen en evidencia que es imprescindible tener en cuenta la naturaleza biopsicosocial de los trastornos mentales para el diseño de las estrategias de atención sanitaria, de tal manera que dichas estrategias no se dirijan necesariamente hacia la medicalización, sino hacia la respuesta terapéutica que, sobre la base de la evidencia empírica, demuestre mayor eficacia y eficiencia. Sin embargo, para ello es necesario el establecimiento de un compromiso político que permita optimizar la calidad de la atención que se presta y que se proponga frenar las graves repercusiones que supone una mala gestión y asistencia de las personas con enfermedad mental, tanto para los propios afectados (riesgo de recaída, cronificación del problema, aumento de visitas al médico,etc.), como para el sistema sanitario y la economía del país.
Fuente:
Catalina Serna, M., Cruz, I., Real, J., Gascó, E. y Galván, L. (2010). Duration and adherence of anti-depressant treatment (2003 to 2007) based on prescription data base. European Psychiatry , 25, 206–213.
Referencias:


Fournier, J.C., DeRubeis, R.J., Hollon, S.D., Dimidjian, S., Amsterdam, J.D., Shetlton, R.C. y Fawcett, J. (2010). Antidepressant drug effects and depression severity. A patient-level meta-analysis. Journal of the American Medical Association, 303, 1, 47-53.
Khan, A., Leventhal, R.M., Khan, S.R., Brown, W.A. (2002). Severity of depression and response to antidepressants and placebo: an analysis of the Food and Drug Administration database. Journal of Clinical Psychopharmacology, 22, 1, 40-45.
Kirsch, I., Deacon, B.J., Huedo-Medina, T.B., Scoboria, A., Moore, T.J., Johnson, B.T. (2008). Initial severity and antidepressant benefits: a meta-analysis of data submitted to the Food and Drug Administration. PLoS Medicine, 5, 2, e45.

Richards, D.A. y Syckling, R. (2009). Improving access to psychological therapies: Phase IV prospective cohort study. British Journal of Clinical Psychology, 48, 377-396.

UN ESTUDIO EVIDENCIA UNA MEJORÍA SIGNIFICATIVA A LOS SEIS MESES DEL INICIO DEL TRATAMIENTO PSICOLÓGICO


Recientemente, Europa Press se ha hecho eco de un estudio realizado por Apertiaen colaboración con el Centro de Psicología Álava Reyes, cuyo principal resultado indica que las personas que acuden a tratamiento psicológico logran una mejoría significativa, experimentando un mayor bienestar psicológico, en un plazo medio de seis meses.

En concreto, para este estudio, se ha contado con un total de 110 casos clínicos atendidos en dicho centro de atención psicológica, de lo cuales, la mayoría eran mujeres (69%) con una edad media ligeramente inferior a la de los varones (38 y 41 años, respectivamente).

Al analizar esta muestra de pacientes, se encontró que el 92% del total de las personas atendidas mostraron una mejoría clínicamente significativa, definida como la reducción del malestar y un manejo más adecuado de los problemas por los que habían acudido a terapia, seis meses después del inicio del tratamiento psicológico. Así mismo, también se registró un incremento del bienestar psicológico, puesto que estos pacientes indicaron que su nivel de felicidad era mayor, que la confianza en sí mismos había aumentado, al igual que su nivel de optimismo y de satisfacción personal. En relación con la evolución del cambio, según se subraya en la noticia, parece que la mayor tasa de mejoría se alcanzaría a lo largo de los primeros tres meses, puesto que es cuando la persona aprende a "conocer e identificar sus puntos débiles (...) adquiriendo nuevas herramientas" más eficaces para el manejo y el afrontamiento de sus problemas. Después de estos primeros meses, los cambios logrados comenzarían a consolidarse y, aunque se detectan incrementos en cuanto a dicha mejoría, la velocidad de ésta sería menor. 
Estos datos, que, en general, se encuentran en la línea de otros estudios empíricos realizados sobre la eficacia de los tratamientos psicológicos, contrastan con otra noticia sobre el XXVIII Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental, también publicada por Europa Press en el mes de abril, en la que se indica que el consumo de fármacos antidepresivos se ha triplicado en nuestro país en la última década, suponiendo el 47% del gasto farmacéutico total en salud mental. Sin embargo, el 80% de los pacientes abandonan el tratamiento psicofarmacológico, tal y como se recoge en un estudio publicado por el equipo de Catalina Serna en la revista European Psychiatry. En consecuencia, parece plausible concluir que, según apuntan la mayoría de los datos, los tratamientos psicológicos no sólo muestran adecuados niveles de eficacia, sino que también presentan buenos niveles de eficiencia, puesto que son más baratos y presentan mejores índices de adherencia terapéutica, lo que, en definitiva, repercute en la calidad de vida de las personas.

Fuentes:
Catalina Serna, M., Cruz, I., Real, J., Gascó, E. y Galván, L. (2010). Duration and adherence of anti-depressant treatment (2003 to 2007) based on prescription data base. European Psychiatry, 25, 206-213.